sábado, 26 de enero de 2008

Un caso abierto tras 65 millones de años

Las pesquisas para averiguar por qué se extinguieron los dinosaurios, 65 millones de años después, no se detienen y la reconstrucción completa del crimen parece cada vez más cercana. En septiembre del año pasado, se identificó en Nature al asesino. Se trataba de un hijo de Baptistina. De este enorme asteroide, surgió el cuerpo que impactó frente a las costas de Yucatán (México). Entonces, junto a celebridades como el T-Rex, dejó de existir el 70% de la vida terrestre.

Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de Texas, en Austin (EEUU), cree tener la clave sobre el cómo del suceso. Con un detallado mapa sísmico en 3D, han deducido que el asteroide que provocó el cráter de Chicxulub se estrelló en aguas más profundas de lo que se pensaba. Esto hizo que las emisiones de vapor de agua fuesen 6,5 veces superiores a lo calculado. Además, el lugar de la colisión contenía sedimentos ricos en azufre, que podrían haber reaccionado con el vapor de agua liberado para formar nubes tóxicas.

Frío y lluvia ácida

De acuerdo al principal investigador del estudio, Sean Gulick, estos fenómenos pudieron agravar el incidente de dos maneras. Por un lado, las nubes de azufre en las capas altas de la atmósfera pueden tener un efecto refrigerador sobre el clima. Por otro, es posible que provocasen intensas lluvias ácidas.

El artículo, que se publicará en febrero en la revista Nature Geosciences, indica que este incremento de la lluvia ácida puede explicar por qué los organismos marinos se vieron tan afectados como los que vivían en tierra. Las precipitaciones incrementaron la acidez de los océanos y los volvieron menos habitables. Para apoyar esta hipótesis, los investigadores citan evidencias de que los organismos marinos con más resistencia a la acidez sobrevivieron más que los que no lo eran.

Éstas fueron, según los investigadores, las causas de la hecatombe, pero las formas de morir de los seres que entonces habitaban la Tierra fueron diversas. Es probable que los grandes animales terrestres sufrieran el mayor suplicio, quemados vivos en los incendios que provocaron los restos del impacto cuando cayeron del cielo. En los océanos, la vida se apagó más despacio, asfixiada por el cambio climático y la creciente acidez del agua.

Geoinvestigación

Aquella gran extinción marca la frontera entre el Cretácico y el Terciario. En muchos lugares del mundo, un estrato de arcilla separa las capas de roca de estos dos periodos. Los investigadores observaron que por debajo de esa línea había dinosaurios y por encima no. En 1991, esa capa se relacionó por primera vez con un cráter de casi 200 km de diámetro en Chicxulub, frente a las costas mexicanas.

Pese a que exista un cierto consenso científico sobre el motivo de la catástrofe, las teorías alternativas son abundantes. Una de las más comunes afirma que la gran mortandad de la época fue provocada por los cambios atmosféricos que causaron grandes erupciones volcánicas.

Otras teorías, frente a la aniquilación masiva y fulminante, proponen una extinción de especies en cadena. La nueva hipótesis aporta datos a la investigación, pero el caso aún no está cerrado.

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